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Qué pasa el día que el freelance desaparece
El riesgo principal de trabajar con una sola persona no es la calidad: suele ser alta. Es la continuidad. Y conviene prepararse antes de que ocurra, no después.
Los tres escenarios habituales son que le entre un cliente grande y tu proyecto pase a segundo plano, que se incorpore a una empresa a jornada completa, o simplemente que se ponga enfermo en el peor mes del año. Ninguno es mala fe; es la aritmética de trabajar solo.
Se protege con tres medidas, y son las mismas que deberías exigir también a una agencia:
- Todas las cuentas a tu nombre. Web, dominio, hosting, Analytics, Search Console, Google Ads y la ficha de Google. Quien trabaje contigo entra como usuario invitado.
- El trabajo documentado. Un documento vivo con qué se ha hecho, qué está pendiente y por qué. Si toda la estrategia vive en la cabeza de una persona, el día que se va empiezas de cero.
- Un preaviso razonable por escrito. Treinta días bastan para organizar un relevo sin urgencias.
Con esas tres cosas, cambiar de proveedor pasa de ser una crisis a ser un trámite de dos semanas.















